lunes 5 de septiembre de 2011

Sin título - Parte 1


Mientras paseaba por una de las callejuelas colindantes a la avenida principal, observó detenidamente una pequeña tienda que parecía llevar ahí toda la vida, pensó que era imposible que nunca la hubiera visto antes y retrocedió unos pasos para una mejor visión de la calle, sin duda había pasado por ella decenas de veces, si bien muchas de ellas de forma rápida para no perder el metro o porque llegaba tarde a alguna parte, le resultaba sorprendente no haber reparado en aquella pequeña puerta que aparentaba estar abandonada. Sin pararse a pensarlo agarró el viejo pomo y lo giró, con un pequeño “click” notó cómo la puerta cedía hacia dentro y su cuerpo la siguió. Al entrar lo primero que percibió fue el olor a antigüedad y la tenue luz que poseía aquel lugar. Se alegró de que, en efecto, aquello fuese una tienda, una parte de él temía estar entrando en una casa ajena, ya que no había cartel alguno a la entrada que dijera lo contrario. Los estantes estaban repletos de toda clase de cosas, libros, figuras, especias, plantas, espejos, cuencos y un sinfín de cajitas de dudoso contenido. Avanzó por entre aquellos estantes sin nombre hasta llegar al fondo de la habitación donde se topó, casi de improvisto, con un pequeño mostrador medio escondido entre las pilas de libros. Miró a su alrededor intentado  descubrir dónde podía hallarse el vendedor; al no encontrarlo balbuceó un torpe “¿hola?” deseando que nadie pudiera descubrir lo estúpido que se sentía. Notó una presencia tras su espalda y se giró bruscamente asustado “¿Desea algo?”, ante él apareció un niño pelirrojo de aspecto adulto que sostenía entre sus manos un pequeño trapo. “ehm, sí, quería llevarme…”, desorientado y sorprendido por aquel niño echó un vistazo  a su alrededor y escogió un pequeño libro morado que se encontraba en uno de los estantes a su derecha. “Éste, venía a llevarme éste ejemplar”, tembloroso tendió el libro al niño, que lo cogió con agilidad y se dirigió al mostrador. “Son 6,25, ha elegido usted bien, espero que vuelva a contarme si ha conseguido pasar del quinto, porque a mi me fue imposible…” dijo mientras lo envolvía en un papel marrón y buscaba una bolsa donde meterlo. Salió de la tienda y continuó caminando con la mente en blanco hasta salir a la avenida. Una ola de calor y barullo de voces le golpeó y le abrir sus ojos al máximo. Buscó un banco y se sentó, su mente en blanco comenzó a llenarse de imágenes de la escena que acababa de vivir, el niño, la tienda, ¿qué había pasado?, notó un bulto en sus manos y bajó la mirada “¡había comprado algo!”, sin poderse contenerse sacó el libro de la bolsa y rasgó el envoltorio, lo sostuvo en sus manos leyendo el título que aparecía en letras plateadas aparentemente escritas a mano “Un pensamiento diferente”. Notaba cómo la gente pasaba velozmente a mi alrededor y algo dentro de mi me decía que tenía cosas que hacer, que llegaba tarde a algún sitio que no lograba recordar, mis manos seguían sujetando aquel libro y mis ojos devoraban sus páginas una tras otra, leí del tirón allí mismo toda la primera parte hasta llegar a unas páginas algo más oscuras “enigmas”, informaba la primera de aquellas páginas. Cerré el libro y levanté la mirada, el número de gente a mi alrededor había disminuido drásticamente, el sol se había escondido detrás de alguna nube, o eso le pareció, miró su reloj de bolsillo, alguien había estado jugando con él porque marcaba 4 horas desde la última vez que lo había mirado. Metió rápidamente el libro en su bolsa y corrió hacia la boca del metro.

1 opiniones:

Juan M. B. Aguilera dijo...

¡Quiero la parte 2 ya! Jajaja.

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Fish

 
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