Esa sensación de mirar al mundo y pensar que todo está al revés, querer estirar los brazos para tocarlo y comprobarlo, y percibir que no, que el tejado de esa casa sigue estando arriba, ese ejecutivo sigue teniendo su maletín en la mano derecha y aquel coche parece seguir teniendo el volante en el lado izquierdo.
Cierras los ojos, fuerte, y deseas que todo sea una impresión de tu retina, los abres, fijas la vista y descubres que en el mundo nada es lo que es: la policía, quien tiene que protegerte del mal, te propina palizas; los bancos, quien guarda tu dinero lejos de los ladrones, se quedan con él; los políticos, quienes están para organizar el país para que no se hunda y prospere, llevan a éste a la ruina mientras ellos se enriquecen; el gobernante de una nación, quien debe mirar por el interés y la entereza de su pueblo, permite que lo bombardeen a cambio de unos litros de petróleo o un par de bombas capaz de matar a tres naciones como la suya; amigos con el poder único de hacerte sentir en las nubes, son capaces de llevarte hasta lo más hondo de la tierra; amores inmortales que descargan su ira contra ti mientras descargan su amor en otras.
Últimamente siento que me he equivocado de mundo en el que vivir, y que el real se quedó una noche atrapado en mis sueños, porque aquí, igual que en un mal sueño, nada tiene sentido.
No es nada, pero es algo.
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1 opiniones:
Es genial soñar, pero muchas veces se ha de soñar con los pies en el suelo.
No lleves mal rato Nach! Sólo hay que mirar adelante, además, recuerda que esta vida son dos días y vamos por el segundo, aprovéchalo y vívelo sin mirar atrás y sin importar si este mundo está loco, descubre tu propio mundo y haz que ese mundo sea el real.
De los malos sueños, nacen las mejores lecciones para que no sean reales.
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